Mi parto

Mi parto

Cuando estaba embarazada, sobre todo en el último trimestre, solía leer por la Red experiencias de otras mujeres acerca de cómo habían sido sus partos.

A veces me enganchaba de tal forma que quería dejar de hacerlo y me seguía poniendo videos de mujeres pariendo y leyendo sobre contracciones, epidurales, episiotomías,.. Es algo que hacemos o hemos hecho sobre todo las madres primerizas para entender y ver de una manera explícita qué es eso de parir. En mi caso mi mente dramática y exagerada me llevaba a pensar en aliens saliendo de mi vagina entre gritos hollywoodienses y cordones umbilicales volando por los aires. Por eso me he pensado mucho cómo explicaros mi parto sobre todo a aquellas mujeres que buscáis por Internet intentando entender.

El parto es un proceso generalmente lento que pasa por tres fases: dilatación, explusivo y alumbramiento. Podéis echar un vistazo aquí para diferenciarlas.

Yo voy a hablaros de MI EXPERIENCIA PERSONAL ya que dentro de estas tres fases las cosas pueden sucederse de diferente manera.

Quiero deciros antes que me parece súper importante que si sois mamás y papás primerizos acudáis si tenéis la oportunidad a las charlas informativas que generalmente se dan en los propios Centros de Salud. A mí y a mi pareja nos han venido realmente bien para una primera toma de contacto y para despejar algunas dudas y aclarar algunas cosas realmente importantes.

Yo tuve a mi hija en la semana 37, que es lo que se llama un embarazo a término temprano desde el año 2012 en el que para facilitar la presentación de datos a los profesionales de la salud se empezó renombrar estas últimas semanas de embarazo. Con lo que desde la semana 37 a la 42 puedes ponerte de parto en cualquier momento. Mi matrona me había dicho que me relajara porque generalmente las primerizas superamos esa semana y alguna más. Pero Cloe no quiso seguir por más tiempo flotando en la placenta y de repente un día estando sola en casa rompí aguas. No estaba muy segura entonces si aquello era lo que me habían explicado. Me caía agua por las piernas y no era pis. Pero tenía en la cabeza las palabras de la matrona y realmente no esperaba tener a mi bebé ya. Entonces llamé a Rubén, mi pareja que estaba en su trabajo. Conversación real con él:

YO: Hola…creo que estoy rompiendo aguas. ÉL: ¿Qué te pasa? ¿Te duele? YO: No. Sólo me sale agua de la vagina y no puedo pararlo. ÉL: Pero ¿lleva sangre o es de color verdoso? ( Nos habían explicado en las charlas que si era así había que acudir pronto al hospital, si sólo era agua no había prisas) YO: No, sólo es agua pero no sé…Es muy pronto. ¿Estoy de parto ya? ÉL: No sé…¿por qué no llamas al servicio médico y luego me avisas? YO: Ok

Bien, llamo a Urgencias , me pasan con un médico y me dice que sí, que probablemente esté rompiendo aguas. Entonces llamo de nuevo a mi pareja y nos vamos al hospital. Esa noche ya la pasamos en el hospital, en el Teresa Herrera de A Coruña y recordé entonces un comentario que me habían hecho durante las charlas en mi Centro de Salud:

“Parir en este hospital en agosto es distinto al resto del año. Hay trabajando gente joven cubriendo vacaciones y llegan con unas ideas mucho más actuales”.

Tal cual. Y de hecho una de las cosas que más agradezco fue el personal que me atendió.

Ni Rubén ni yo contábamos con nuestra bebé en estas fechas por lo que no habíamos preparado el típico bolso de hospital donde guardas la ropa, el neceser de aseo y todo lo que quieras llevarte para esos días. Y no pasó nada grave, en 10 minutos puedes solucionarlo.

Selfies de Hospital

Al día siguiente al mediodía me administran oxitocina porque no me habían empezado aún las contracciones y existe un riesgo de infección si el parto no ocurre en las 24 horas siguientes. Bien, aquí existe todo un debate sobre la administración de oxitocina de forma general. No está demostrado que esto disminuya las horas de parto ni que ayude demasiado a dilatar pero éste es el protocolo a seguir en un parto como el mío.

Realmente durante todo ese día no tengo un recuerdo claro sobre todo del tiempo. No recuerdo a qué hora me empezaron las contracciones y no recuerdo cuándo pedí la epidural.

Cuando escuchas hablar sobre que parir duele, esto es lo que duele, las contracciones. Y las contracciones pueden ser mitigadas y hacerse mucho más llevaderas con la epidural. Pero puede también que esta anestesia no haga el efecto deseado como me pasó a mí. En la mayoría de los casos no es así, con la epidural empezarás a notar que las contracciones disminuyen en intensidad pero en mi caso eso no pasaba y todos llegamos a la conclusión de que no había hecho efecto.

Y mientras las contracciones aumentaban y se hacían más seguidas yo sólo podía pensar en bocadillos de jamón y en que no quería más contracciones . Estaba deseando que llegara el momento en que me bajaran a quirófano, porque es ahí donde se hace la fase del “Expulsivo”. Es ahí donde tendrás que empujar con todas tus fuerzas para que tu bebé vaya asomando su cabecita. Y desde aquí tengo que agradecer a las profesionales que me atendieron. Es importantísimo que la gente que te acompaña en este proceso sepan inyectarte fuerzas y positivismo para que todo salga bien. Rubén, mi pareja se guardó sus nervios para sí mismo y cuando lo miraba sólo lo veía sonreír y me decía cosas como “ya falta poco” (aunque no sabía cuánto faltaba) o “ahora ya van a salir los hombros” (y no lo sabía tampoco) o “dentro de nada ya te comes tu bocata de jamón” (y eso sí lo sabía).

Al no parir con los efectos de la epidural yo sabía perfectamente cuándo empujar. Y es que debes de empujar cuando te venga una contracción, no antes porque así no se consigue que el bebé descienda. De hecho era yo quién decidía cuándo hacerlo y cuándo parar. Y ellas se limitaban a darme ánimos y acompañarme.

Y de repente cuando creía que ya no podía seguir empujando mucho más veo a mi bebé delante de mi cara sujetada por la matrona, llorando, con sus dos brazos, sus dos piernas, su barriguita…todo en su sitio. Fue el momento más especial de mi vida. Sólo la veía a ella. Todo lo demás se difuminó y no podía escuchar más que su llanto.

Era el llanto más feliz de la Tierra. Lloraba pero yo sabía que me estaba diciendo “Hola mamá”.

Y miraba a mi pareja y también estaba llorando y yo sólo podía reír como una loca. La cogí contra mi pecho y ahí estuvo todo el tiempo mientras expulsaba la placenta, que ni me enteré.

Y quiero hablaros también de la episiotomía. A mí me hicieron un corte de sólo dos puntos de sutura externos. Aquí hay nuevamente otro debate sobre esta práctica. Mi experiencia es que no tuve ningún tipo de dolor en la recuperación. Mi posparto fue realmente fácil. No me dolía nada, no sentía siquiera los puntos y no tuve ningún tipo de molestia.

Esta es mi experiencia y sé que no siempre las cosas suceden de esta manera. He escuchado muchas historias de otras mujeres que no se sintieron acompañadas y respetadas en el hospital en cuanto a sus preferencias frente a su parto.

Algo que puedes hacer si vas a tener a tu bebé en un hospital es un Plan de Parto y Nacimiento en donde puedes dejar constancia de tus preferencias en cuanto a las personas que te acompañan, al uso del material de apoyo, epidural, movilidad, etc…Aquí te dejo la información por si deseas hacerlo que sepas que es una opción.

Mi resumen de todo esto es que lo más probable las cosas no salgan exactamente como tú las habías planeado. Pero como todo lo importante de la vida, que nunca llega cuando una piensa ni de la manera que imaginas. Echando la vista atrás creo que no hubiese cambiado nada, incluso el dolor que me hizo estar alerta y marcarme el camino de lo que tenía que hacer.

Y finalmente me comí mi bocata de jamón.

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