Las horribles diferencias de género.

Las horribles diferencias de género.

¡ No quiero vestir a mi hija de rosa !

¿Por qué esto supone un problema para la sociedad? ¿Por qué no puede gritar y ensuciarse igual que un niño? ¿Por qué debe de jugar principalmente con muñecas? ¿Por qué debe de ser cariñosa con todo el mundo? Detrás de todas estas preguntas está la madre de las respuestas: los roles de género que dictan cómo debe comportarse una niña y un niño desde su infancia.

Estoy segura de que todas y todos habéis presenciado alguna situación marcada por estos roles. Ésta que os cuento a continuación la he vivido yo hace unos pocos días:

En un parque al aire libre había un pequeño grupo de cuatro niñas y un niño, de unos 6, 7 años, sentadas en el suelo jugando con unas muñecas. Simplemente estaban intercambiándoles la ropa y charlando, poniéndoles nombres e imaginando sus hobbies. Se las veía felices y tranquilas y a gusto. Apareció entonces la mamá del niño que vamos a llamar Mario. Sé que era su madre porque luego se quedó hablando con otras mujeres y se refería a él como su hijo. Bien, pues la madre lo cogió del brazo, lo levantó del suelo diciéndole:

“Pero Mario, vete a jugar con los niños a la pelota. Mira ,están jugando al fútbol, mira qué bien se lo pasan”.

Entonces una de las niñas, con su sinceridad más absoluta y sin más ánimo que dar su opinión dijo: “Nosotras también lo estamos pasando bien”. Comentario que pasó totalmente desapercibido por la madre de Mario. Mario no dijo nada. Se vió arrastrado hacia la zona donde los niños jugaban a la pelota. Y de nuevo escuché a la madre: “Chicos, Mario también quiere jugar, ¿puede?” “Sí”, dijeron los niños, “pero tiene que quedarse de portero”. Y Mario se quedó entre las dos piedras que hacían de portería. Quieto. Con los brazos pegados al cuerpo y sin saber muy bien qué hacer. De vez en cuando miraba hacia donde estaban las niñas.

Esta situación en la que la persona adulta decide sin tener en cuenta las preferencias del niño o niña es un abuso de poder tan común que pasa muchas veces desapercibido. Seguramente Mario no podrá vestir de rosa si le gusta, seguramente no podrá ir a clases de ballet si le gusta, seguramente no podrá llorar en público si así lo siente, no podrá jugar con muñecas ni en su casa, no podrá ser cariñoso con otros niños, no podrá, no podrá…porque su mamá cree que eso son cosas de niñas. Y lo peor, crecerá creyendo que sus gustos y preferencias son inadecuados y hacen daño a su madre. Triste ¿no?

Por eso es tan importante observar y escuchar. Si tu hijo disfruta jugando con muñecas ¿cuál es el problema? Si tu hija disfruta jugando al fútbol ¿dónde está el problema? No existe el problema. El problema lo ha ido creando una sociedad que penaliza y castiga comportamientos totalmente naturales y sanos asegurando y haciendo creer a las mamás y papás que sus peques tendrán problemas si no siguen las normas.

Y yo recibo casi a diario desde que nació mi hija comentarios principalmente enfocados a que ella es una niña y por lo tanto su armario debe de estar prácticamente lleno de vestidos rosas con lazos, que sus orejas deben de estar perforadas para que se reconozca que es una niña, que debe dar besos a todo el mundo o de lo contrario es una “niña mala”. Y se supone que yo como buena madre debo de escuchar a todo el mundo y seguir sus directrices, debo enfundar a mi hija en papel de regalo bien rosa y bien brillante y pasearla agradeciendo los consejos de la sociedad y dejando de lado mis principios para que nadie la vea como un “bicho raro”.

Chica con gorra de chico

Por eso te digo que si permites a tu hijo ir con una mochila rosa al cole si es lo que desea, habrás hecho de él un hombre libre. Si permites que tu hija vaya con el pelo corto y sin pendientes si es lo que le gusta, habrás hecho de ella una mujer libre. Cuando rompas esa barrera al miedo social, al qué dirán, al cómo aceptarán a mi hija/o si no lo presento públicamente exactamente igual que el resto, entonces estarás empezando a germinar una generación puente en pos de una nueva educación y crianza en donde lo importante son las niñas y niños y no ninguna absurda norma.

¿Te imaginas lo maravilloso que esto puede ser?

 

Esta entrada tiene 9 comentarios

  1. Pues simplemente, ¡¡¡Maravilloso!!!.
    Unas palabras totalmente ciertas.

    1. Gracias. Tu apoyo es maravilloso también.

  2. Estoy muy de acuerdo. Vivimos inmersos en un sistema que tiende a crear categorías a todos los niveles. Del modo de ” eres niño, con esto te tienes que arreglar” o ” eres niña, con esto te tienes que arreglar”. Esto no responde más que al interés de simplificar y reducir la realidad a categorías fácilmente manejables con las cuales poderes como el económico o político se manejan mejor. Lo hacen a través de medios tan eficaces como la TV, el cine, la publicidad… que consiguen hacer parecer “natural” esas categorías segmentadas e interesadas, cuando sin embargo sabemos que lo natural es en esencia complejo y diverso. Por otro lado, también lo hacen de modo perverso, de forma que se hace sentir que si no encajas en una categoría has de encajar necesariamente en esta otra. Y así van fragmentando las opiniones, los modos de pensar e incluso los modos de sentir. Desvestir o no vestir a un niñ@ de rosa o azul es algo anecdótico, sí: pero muy representativo y gráfico de criar en libertad de género y libertad de pensamiento, de forma que sepan que puedan “ser” muchas categorías a la vez o no ser ninguna, o incluso “ser” una y luego otra porque el cambio también forma parte de nuestra diversa, compleja y maravillosa naturaleza. Y aquellos que no asimilan los cambios propios o ajenos, en mi opinión, sólo tienen miedo a salirse de las “categorías” que han arraigado en sus mentes
    Maravilloso post, Lu

  3. ¡Gracias! Puede parecer irrelevante lo del “rosa para niñas”, “azul para niños” pero es sólo la punta del iceberg. Bicos.

  4. A nós nos pasa…que non sentimos “bichos raros” porque o noso neno ten o pelo longo…

  5. É máis: estou esperando outrx bebé e non quero saber o seu sexo. O máis light que me din : é :-claro! queres sorpresa! -Pois non!! O que quero é que non veña etiquetada xa dende antes de nacer!

    1. Ola Lorena, antes de nada noraboa polo teu embarazo! Hoxe en día non debería ser raro que un neno teña o pelo longo, o raro debería ser que a xente siga a fixarse niso como o máis destacable dun meniño… O único e máis poderoso que podemos facer as mamás é non “etiquetar” como ti ben dis. ¡Os nosos e nosas bebés son libres!

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